Ruta de “Todos los Santos”

Yayo el guíaCorría el año de nuestro Señor de dos mil doce. En la fría mañana del 1 de noviembre, un avezado grupo de “locos“, sin darse cuenta del peligro que los acechaba, se reunieron en el punto de partida habitual … Al menos 15 locos de la MTB preparados para recoger a otros dos aventureros para desafiar a las alturas de la Sierra de Gádor.

No llevábamos más de 10 kilómetros cuando el cielo se tornó en la boca del mismísimo demonio en la sierra …. Ya llovía antes de llegar a nuestra cita con los dos amigos de El Ejido y decidimos parar al salir de la población de Vícar para contactar con nuestros amigos y decidir que hacer.

En un principio, y como locos que somos, no nos decidíamos si hacer una ruta de sierra con el consiguiente peligro para nuestra integridad, o hacer una ruta de marismas, que parecía ser más tranquila (que incautos al pensar esto !!!!).

Castillo de Guardias ViejasFinalmente, y aunque parezca mentira en nuestro grupo, se optó por la ruta más lógica, la ruta segura … Las Llanuras de Almerimar !!! Recogimos a los dos compañeros, y todo el grupo junto sobre nuestras monturas nos lanzamos bajo una lluvia constante e incesante, aunque no molesta, por unos caminos, que ya el guía de la expedición, Yayo, conocía de cuando eran vias romanas, haya por el año III antes de nuestro Señor, y es que nuestro experimentado guía ya le “tiraba los tiestos” a Matusalén !!!!

Tras muchos “sube y bajas”, con algún “charco limpio” llegamos a la primera parada, el castillo de Guardias Viejas … cuyos anfitriones no nos abrieron las puertas en un claro gesto de desafío para que trotásemos por sus dominios ….. desafío que aceptamos gustosamente, pues el terreno era propicio y la climatología no era demasiado molesta.Altos de Almerimar

Una vez inspeccionado el terreno nos dirigimos por la ruta de costa hasta la zona de “asueto y recreo” de los habitantes de El Ejido, Almerimar. Zona despoblada y algo desapacible en esta época del año en que, por un lado los grandes señores feudales la han abandonado a su suerte llevándose a sus arcas privadas los bienes monetarios de sus habitantes, y por tanto dejando a su suerte a estas buenas gentes …. No obstante, nuestra comitiva pasó al trote alegre por esta zona hasta llegar a la zona en que el grupo, para abarcar más territorio, se dividió en dos. El grupo del guía se dirigió a los altos de Almerimar para otear el horizonte y tener una visión de lo que nos podía esperar, mientras que el grupo en el que se encontraba este humilde servidor, un grupo bastante más reducido, se introdujo en las mísmismas tripas del diablo, en las marismas de Almerimar, un lugar que con las últimas lluvias se había convertido en una trampa mortal de agua, barro y suciedad para nosotros y nuestras monturas.

No obstante, y gracias a la gran pericia de los que formábamos este grupo, pasamos a gran velocidad por esta zona mientras el otro grupo bajaba de los “altos de Almerimar” sin incidentes y con buena previsión para lo que nos quedaba de ruta. Tras una corta espera del grupo reducido para tomar un tentempié y revisar alguna “herradura” de nuestras monturas, todo el grupo reunido emprendió una loca “cabalgadura” desde el final de las marismas de Almerimar hasta las cercanias de la villa de Roquetas. Parecía que llevábamos al diablo tras de nosotros; el guía se volvió loco y no dejo de fustigar a su montura casi hasta la exMarismas de Almerimartenuación. El grupo lo seguíamos a su ritmo, unos mejor y otros peor.

A la entrada a la villa de Roquetas de Mar, el grupo se fue disolviendo como “azucarillo en agua” puesto que cada jinete se iba retirando a un buen merecido descanso en sus respectivos lares.

En definitiva, una ruta más a nuestras espaldas y a las de nuestras monturas. Ruta de aventura con un grupo de caballeros de la “Orden de los Chanateros” que quedará en nuestra memoria y en los libros de historia de la Caballería Ciclista !!!!!!